El amor: esa planta carnívora…
Quiero hacerte el amor arrodillada
en la mitad del mundo, entre la gente
¡Que importa si me llaman indecente
si me vuelven tus manos llamarada!
Quiero hacerte el amor cuando me mira
la voluptuosidad, desde tu altura,
y hundirme en el sinfín de tu cintura
cada vez que la fiebre nos respira.
Y temblar en silencio -genuflexa-
al gemido feroz con que disuelves
el pulsátil vaivén de mi saliva.
Por tu carne selvática y convexa
vuelan pájaros tibios. Y me envuelves
con tu magma volcánica y lasciva.