El amor: esa planta carnívora…
De un matiz digital desenfrenado
dibujé en tus paredes, carabelas
pero tu voz se dilató en las velas
y navegaste entre mi mar salado.
De líquido presente y del pasado
sólo dejaste de tu aliento estelas,
pero no existe el faro ni candelas
que iluminen la ruta a mi costado.
Del puerto triste yo, noche lejana,
de tus barcos de sol, tú, capitana
sobre la mar ausente, libre bogas.
Es que tu mano ascórbica desata
como aquella de Córdoba-mulata-
los últimos vestigios de las sogas.