El amor: esa planta carnívora…
Eres, pues, un niño abstracto
y vienes cuando te invoco,
vida intocable que toco
en una ilusión del tacto.
Indio Naborí
Soñarte siempre provoca
esos ahogados empeños
de arrancarte de mis sueños
y bajarte hasta mi boca.
Pero son… cosas de loca,
caprichos de azul cobalto
donde estás tan inexacto
como un cupido intangible
pintado entre lo imposible…
Eres, pues, un niño abstracto.
Eres un niño que enfrenta
las ganas de ser un hombre
y vas dejando tu nombre
en sábanas de polenta.
Las gotas de tu osamenta
son el rastro donde evoco
las veces que poco a poco
fuiste mercurio encendido.
Hoy, te vas si te lo pido,
y vienes cuando te invoco.
Las escenas que soñamos
se aceptan tal como son:
quimeras de un corazón,
bocas que nunca besamos,
brazos en donde no estamos,
¡que importa si te convoco
cada vez que un sueño loco
te dibuja por mi historia!
Eres sólo, la ilusoria
vida intocable que toco.
Eres un sueño que crece
por los márgenes de onirio
una quimera, un delirio
que se va cuando amanece.
Y cuando el sol aparece
desaparece el contacto
y soy conciente del acto
ilógico en que respiro
si solamente te miro…
en una ilusión del tacto.