El amor: esa planta carnívora…
Comienzan a caer círculos de humo
después del exterminio.
Lejano
apenas un sollozo
arrancado al huehuetl y al teponaxtle
va raspando los huesos
para decir adiós.
Huehuecóyotl camina
hoy
indiferente al llanto de la luna
y al paso de los siglos
que pisotea insensible el cempasúchil.
Habría que retornar alguna noche
hasta el templo del morbo
oculto en las pirámides de carne
donde el ojo del agua
canturrea
la conversión del tiempo en un minuto.
Y ser cihuateopixqui.
Dejar que se hunda por tu pecho de hombre
-retoño de Cortés-
un beso enamorado de obsidiana.