El amor: esa planta carnívora…
Te desnudó mil veces mi lascivia
despacio y lento sobre de mi vientre
como un ritual de sangre enardecida
donde el mismo pecado nos absuelve.
Fui amazona en tu potro de semillas
una guerrera que en tus ojos verdes
descubrió la pasión más primitiva
y un semidios gimiendo fiebre a fiebre.
Como un sordo clamor de carne viva
derretimos los aisbergs. Y en las pieles
nos dejamos las marcas como estigmas
que sólo en mi quidam fueron perennes.
Para ti es un recuerdo de “algún día”
y en mi…siguen viviendo en mi presente.