El amor: esa planta carnívora…
¿Cómo explicarte a ti si yo no puedo
justificar la duda que me amaga?
¿Cómo sanar la herida si no hay llaga?
¿Cómo alcanzar valor cuando no hay miedo?
La humedad que te enlaza, el eco quedo
que entre los labios tímidos naufraga
es la vana ilusión del que se embriaga
con la tinta que fluye de otro dedo.
Es otoño en mi piel. Todo es en vano,
no sueltes las semillas de tu mano
bajo el surco de sangres tormentosas.
No es miedo de ceder, es sólo el eco
del páramo que soy, triste y reseco
donde no nacen ya besos ni rosas…