El amor: esa planta carnívora…
El jordán ardoroso de tus dedos
se va estrechando
y busca
regenerar mi curvatura impía,
mi redondez pagana
en arquea-acción idólatra.
Eres
como un nuevo bautista transgresor
un visionario férreo, traslaticio,
iluminado glauco en el destiempo.
La chispa de tus ojos
y el cian de tu palabra me persuade.
Ponle nombre a lo hereje de mis senos
bautízame las ingles
transfórmame en milagros
los pecados ocultos en la boca.
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