El amor: esa planta carnívora…
No sabes que tus manos
son un giro constante a contratiempo
como un reloj que en su tic-tac callado
sabe romper la espada
del silencio.
Y yo soy de cristal
quebrado en el embrujo de tus dedos
y en los añicos en que me conviertes
sabes remodelarme
por entero.
Calla. No digas nada.
Deja que entre tus manos de alfarero
se funda este cristal resquebrajado
y me vuelva paloma
y alce el vuelo.
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