El amor: esa planta carnívora…
Nunca le dije necio.
Pero el hombre de cristal creía
que tenía la facultad de adivinarme
las ideas
si me miraba tan fijo
como para leerme el alma por los ojos
y nunca supo, nunca supo
que yo no tenía alma
siempre miré a través de él
imágenes deformes de una distancia insípida
que no quise caminar
el hombre de cristal
tenía una larga fisura en todo el cuerpo
por donde se derramaba tan despacio
y tan transparente
que bautizarlo necio sería una necedad innecesaria
una tarde
se rompió entre mis manos