El amor: esa planta carnívora…
Creer o no creer
es salmo medular entre las vértebras.
Hoy un estado de éxtasis me impulsa
en el reclinatorio
de tu pecho
santificando mi latir sombrío
si en el agua bendita de tu boca
se aclara el tormental de mis pecados.
Y mi herejía se aturde…
Me bendice la cópula
que con tus muslos forma un baptisterio
como una comunión de sal y de agua
que multiplica peces
panes
vino
como una fe que nutre
más allá de la piel y las arterias.
Sobre mi carne azul
y sitibunda
tu espasmo seminal se hace agua viva.
Ésta cuestión de fe…
En la humedad de mi pantano estéril
están fructificando las semillas
que sembró la pleamar oscilatoria
del sur de tu cintura.
Mi fe
es una fe de pájaros que vuelan
-muy adentro-
glorificando templos escondidos.