El amor: esa planta carnívora…
¡Ay, cómo te comprometo
con mi egoísta insistencia
de reclamar tu presencia
violando así tu secreto!
Sé que lanzo casi un reto
al no aceptarte como eres.
Pero dime, ¿qué prefieres?
¿Que por cobardía calle
o que, torturada, estalle
diciendo cuánto me hieres?
Pita Amor
Te quiero así, diferente,
indescifrable y templado
humano y desfachatado
auténtico e impaciente
filosófico, imprudente
inamovible e inquieto
tornasol manchado neto
con tus exactas ideas.
Así yo quiero que seas…
¡Ay, cómo te comprometo!
Si más de una te ha tenido,
yo soy un poco egoísta
no me anotes en tu lista
como una más de tu nido.
Sabes bien que te he querido
mas allá de tu presencia
he adivinado tu esencia
tu aliento tu voz tus manos.
Yo rompo espacios lejanos
con mi egoísta insistencia.
Sé que a veces desearías
saltarte de mi costado
y extirparme de tu lado
siguiendo esas profecías;
pero sé bien que otros días
campanillea tu conciencia
con un tañido de urgencia
por reflejarte en mis ojos,
y yo sigo en los antojos
de reclamar tu presencia.
Y los ojos se me escuecen
y se me quiebra la boca,
y son mis músculos roca
que en tu cruz desaparecen.
Luego mis intentos crecen
para traspasar tu veto,
y el corazón sigue quieto
caminando tras de ti
y te habla mi frenesí
violando así tu secreto.
Y en mi caminar oscuro
puedo adivinar tu rostro
y ante tu imagen me postro,
pero tu, insensible y duro
levantas un nuevo muro
para escapar por completo.
Entonces me comprometo
a ensanchar mis energías
¡He de lograr que sonrías!
Sé que lanzo casi un reto.
Si no aparecen tu manos…
Será el “Consumatum est”
vida sin ningún después,
muerte que en ecos lejanos
abre mi tumba en secanos
sembrados de misereres.
Si no apareces me hieres,
y soy el ánima espuria
que vuelve a temblar de furia
al no aceptarte como eres.
No te acepta mi desvelo,
no acepto y me pone en guerra
¿Por qué yo vivo en la tierra,
porque no bajas del cielo?
Baja, camina en el suelo,
dime de una vez que quieres
es tiempo de que te enteres
que me cansa estar desnuda
dando vueltas en la duda…
Pero dime…¿Qué prefieres?
¿Prefieres el sempiterno,
punto ciego de la historia?
Si te portas bien… la gloria,
te portas mal… al infierno.
No me interesa el eterno
mundo intenso de tu valle
si condicionas mi talle
mi cerebro y mis caderas
¿y que demonios esperas?
¿Que por cobardía calle?
De cobarde, ni las suelas
de los zapatos que tengo,
por tu nombre me detengo
de calzarme las espuelas;
ya sabes que me desvelas,
sabes mi vida al detalle
¿por qué me pides que calle?
Si no lo grito reviento
¿Pretendes que muera lento
o que, torturada estalle?
Si te busco y no te encuentro,
si tu no vienes a mí,
¿qué hago con el frenesí
que me desborda por dentro?
Te eriges en mi epicentro
como centro de placeres,
te enredas en mis quereres,
te conviertes en mi rito…
¿Y te enojas cuando grito
diciendo cuanto me hieres?