El amor: esa planta carnívora…
¡Verso, nos hablan de un Dios
A donde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!
J. Martí
Dicen, verso de mis horas
más lentas y más calladas,
que en mis manos desoladas
amplificas mis doloras,
que haces grandes mis deshoras,
que tus tús cubren mis yos,
que siempre vamos los dos
como el pabilo en la flama…
y dicen que alguien nos llama
¡Verso, nos hablan de un Dios!
Dicen que es tal la adicción
que entre nosotros asoma
que somos el punto y coma,
la sangre y el corazón…
Que somos sal y limón
agriando los contrapuntos,
que ya basta de andar juntos;
y yo siempre, siempre digo
que yo he de llegar contigo
a donde van los difuntos.
Dicen las paredes blancas
las bocas blancas, las manos
blancas de los matasanos
que me cercas, que me atrancas,
que tus voces no son francas
que son trastornos adjuntos…
Y escuchando los barruntos
no sé de que soy capaz..
¡Que ya nos dejen en paz!
Verso, o nos condenan juntos.
Ay verso, cuánto quisiera
tatuar tu boca en mis labios,
vestirte con mis resabios
ser tu invierno y primavera.
Ay verso… si yo pudiera
te inventara un nuevo Dios
bordado en los tús y yos
un Dios de versos eternos
que nos hunda en los infiernos…
¡O nos salvamos los dos!