Zozobro en esta noche
más profundamente
que en el sargazo de tus brazos.
Otro cualquiera en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
yo, cruzándome de brazos
dije que me daba igual.
Rafael de León
Tengo en los ojos la astilla
de esta vida regalona
que siendo tan socarrona
es la octava maravilla
donde su atroz zancadilla
siempre trastoca mi paso.
Masoquista del fracaso
no me doy golpes de pecho
tal como lo hubiera hecho
otro cualquiera en mi caso.
Las cosas son como son,
cada quien ya lleva escrito
su contrato y finiquito
en cosas del corazón.
Tengo el motivo y razón
para no llorar. Si ya
lo que ha de venir vendrá,
sigo alegre con la espera
pero yo sé que cualquiera
se hubiera echao a llorá.
Que fácil rompes la lanza,
que fácil dices que no
que poco importa si yo
me abrazo de la esperanza.
Mirando tu desconfianza,
sigo hurtándote pedazos,
y tú, describiendo trazos
tú mirando desde lejos
tú detrás de los espejos
yo, cruzándome de brazos.
Conoces mi sueño insano
¿a que vienen tus asombros
si yo levanto los hombros?
Te quiero así tan lejano
que basta estirar mi mano
más allá del bien y el mal
y arrancarte del cristal
y acurrucarte en mi boca.
Por eso al “no” de tu roca
…dije que me daba igual.