El amor: esa planta carnívora…
Que yo sepa callar no es ignorancia;
se llama discreción, pudor, mesura,
respeto del si mismo y de la albura
apasionada y limpia que se escancia
como gotas de cian cuya fragancia
se publica y se muestra sin censura,
y no el amor que vaga por la oscura
ruta de los cobardes, triste y rancia.
Que yo sepa callar, sabiendo el todo
que se cuece al revés de tanto lodo
no me vuelve en estúpida, ni en loca.
Que me guste vestirme de quimeras
ha sido mi elección sin más esperas
que saborear recuerdos por mi boca.