El amor: esa planta carnívora…
De sombras fue el cuchillo que nos tajó las cañas
los quebrachos de labios, la ensabanada hierba
de sombras fue el suicidio verdoso de las albas
donde escapó la luna desnuda de inocencias.
¡Que estertor de des-gritos desencarnó las fieras,
a las bestias leñosas y a su sangre selvática!
Después de tantas sombras el bosque se hizo ausencia
y lo estéril del musgo refloreció de lágrimas.
Y enmudeció la vida por un segundo eterno
como si en todo el mundo se detuviera el tiempo…
Y el cielo entre nosotros lloró sombras de pájaros.
Agonizaba mayo. Y el último suspiro
se convirtió en fantasma delírico de un río
que se escondió en el fondo reseco de mis párpados.