El amor: esa planta carnívora…
Mis perlas una vez fueron de lumbre,
de aromas, miel, palomas, dulces quejas,
de blancas candilejas
centellando en las cimas de mi cumbre.
Pero llovió dolor y pesadumbre,
quedó el panal del pecho sin abejas
sólo moscardas negras, cosas viejas
y olor de podredumbre.
Pero lo acepto todo en mis asombros
del encogerme de hombros
y el c’est la vie me pinta la sonrisa.
No me matan las penas ni el tormento,
después de todo en el morirme lento
nunca he tenido prisa.