El amor: esa planta carnívora…
Escucho las palabras que te callas
las que guardas adentro
muy adentro
como el latido triste de un secreto
que desnudara tu alma.
Y escucho de tu voz
un palpitar lejano que pronuncia
un acorde lejano que se pierde
en un adiós cualquiera
desmayado
y sangrante
en la estación de trenes.
Quizás a la distancia el nunca vuelvas
será un murmullo frío
y cerrarás despacio las ventanas
y cerrarás los ojos
para lanzar al aire los recuerdos
como un cartón vacío.
Siempre puedo escuchar los que no dices
cuando atrapo en el aire los destellos
de tu mirada triste
y la renguera extraña del latido
que escapa suavemente en el silencio.