El amor: esa planta carnívora…
Me he convertido en una ausente eterna
a pesar del la sombra del regreso
que sólo es un retorno al mismo absceso
y a la misma infección de la galerna.
Llueve otra vez la ulceración interna,
desfigurada en su pantano obseso
que vuelve a supurar su ayer espeso
sobre el breve latir de una lucerna.
Soy una ausente fantasmal que ambula,
una luciérnaga que se inocula
y que se vuelve indemne a cada fiasco.
Llueve otra vez, y la galerna hiere
la luciérnaga imbécil que se muere
por no saber vivir dentro de un frasco…