El amor: esa planta carnívora…
Uno se cansa de plegar las manos
en las orillas mismas del abismo;
por eso…da lo mismo
sobrevolar -hundirse en los pantanos.
Uno se cansa de los sueños vanos,
y busca los insomnios
por no soñar que existen unicornios
ni pájaros que cantan
si en cada despertar se nos levantan
los mismos aleteares de demonios.
Uno se cansa del otoño oscuro
que no cosecha luces,
se cansa del verano hecho de cruces
y del invierno-blanco más impuro.
Se cansa del conjuro
de alguna primavera que se envicia
y a golpes de color se precipicia
sobre su mismo yerro.
Se cansa de su espíritu de perro
esperando en silencio una caricia.
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