No dejamos atrás nuestro costado
salvaje y primitivo,
simplemente
somos más sofisticados.
“Te engañas.
No has logrado arrancarme las entrañas”
Pon al revés mi nombre si me invocas
con tu lengua de larvas transmutables
y entre tus dientes- bisturí de autopsias-
disecciona en tu arbitrio mis verdades.
Desmenuza mis huesos con tu axioma
rompe el ojo del zombi que te aplaude
y en vómitos de oscuras mariposas
vuelve a extender en el cristal mi carne.
Invócame al revés. Sabrás que tiemblo
cada vez que me envuelves en el canto
metamórfico y gris de un aquelarre.
Sabrás que en el dolor de mi silencio
no me opongo a tu mano si es la mano
conque sueles beber mi propia sangre.