El amor: esa planta carnívora…
La sangre, aquella sangre
a dejado de gotear desde mi boca;
pero no te preocupes, piensa,
que la herida ha sanado
y ya no fluye.
Pero la cicatriz sangrienta
todavía permanece inamovible
coagulada
entre las comisuras de mis labios.
Vamos.
Golpea otra vez…
soy una víctima propicia.
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