El amor: esa planta carnívora…
A orillas de mis sueños se yergue la insolencia
crepuscular del monte que se atrinchera en aires
y tiende en sus latidos sus sábanas de hierbas
sus árboles de sangre.
Allí nace el impulso silvestre de la tierra
y el espasmo vibrátil que escancia en los altares
la posición exacta del musgo de la lengua
para volverse carne.
Se llenan de presagios las bocas de los jorfes
y se impregnan las piedras con licores secretos…
… el aire huele a nafa.
Más allá de las brumas que coronan el monte
Kaa Yarí silenciosa se humedece el cabello
en los círculos de agua.. .