El amor: esa planta carnívora…
no ha servido de nada
que tus dedos de hachís me descascaren
los bordes de la herida
si sigue supurando
la podredura negra de un recuerdo
de cuerpo entero mírame
crece una cicatriz
desde la uña del pie hasta las ideas
como serpiente
o hidra domesticada
de algún extraño dios enfermodiante
que me anilla
estrujando mi torso
si yo tuviera corazón me habrían asesinado
las pequeñísimas miradas
de los pequeños todopoderosos
sigo viva a despecho de mil dioses
pero
se han vuelto los narcóticos tan vanos
que he saltado hacia fuera
de mi misma
dejando apenas un cordón pretérito
para atarme a mi laude
ya no me sirve el opio
ni el apósito limpio con que intentas
cubrirme las heridas insanables
la imperfección
es una conversión de humores negros
en una risa blanca
y cristalina
que aún no aprendo a negar
…y sigo siendo Umbra.