El amor: esa planta carnívora…
Sobre tapiz de tiempos, delineada
la flor de las tormentas despereza
la frialdad de sus ojos, su tristeza
y una fuente de sombras dibujada.
Descalza soledad desmaquillada
bajo la lluvia gris que descorteza
la infausta idealidad de la fiereza
que no sabe implorar guillotinada.
Se consume la flor de la tormenta
y el reseco jardín de su osamenta
cada vez es más gris y más eterno.
Solo soy yo ¿me miras? Desenlaces.
Las hojas del otoño sin disfraces
vistiendo la inherencia de su infierno.