Miro las estrellas y me veo como en el fondo de un balde.
Si ella no fuera luna sería sangre
si ella no fuera sangre sería muerte
y si no fuera muerte sería luna
melancólica y blanca
como un suspiro que perdió la altura
sobre un jirón de tiempo evanescente.
Ay…la femme fatale se humaniza
cuando esconde el dolor bajo la carne
y se oculta en los velos
que vuelan al compás de su sonrisa
con su trago de sal
con su cuenco de lágrimas
con el tic tac del demasiado tarde.
La inocencia infantil desconcertada
se desnuda en insomnios
cada noche
escapando a la sangre de sus sueños
-sueños de sangre y plata-
que asesinan.
¿Cuándo vendrá por fin la luna negra
babilónica
y trágica
donde pueda dormir su última danza?