El amor: esa planta carnívora…
Vas a morirte pronto como muere
la noche cuando llega la alborada,
vas a morirte turbio,
desalado,
olvidado en la estepa de las nadas.
¿Qué harás sin tus pecados escondidos
ennegreciendo el turbasol del alba?
¿Sin tu bestia interior?
¿Sin tu arrogancia?
¿Qué vas a ser, malángel si en el cielo
se cerraron las puertas en tu cara?
El círculo se cierra
y en el bosque interior donde te arrastras
te vas quedando sólo,
sólo
sólo
como una fiera apátrida,
como burbuja de agua que revienta,
como el silencio en voz de las palabras.
Vas a morirte en la cosecha impía
de tus granos de sangre y sacrilegios
que tu mismo sembraste.
Y quedará de ti sobre la tierra
algún llanto in-brotado
algún recuerdo
y la sombra nocturna de tus alas…