¿Por qué discriminar la locura?
¿acaso la lluvia no es la esquizofrenia del agua?

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Nació en Ibadan, Nigeria, en 1969. Poeta y narradora. Realizó estudios universitarios de Literatura e Inglés. También se ha desempeñado como crítica literaria en diversos periódicos de su país, entre ellos: Guardian, Post Express y Daily Times. Fue cofundadora y coordinadora varios años de la Asociación de Escritoras de Nigeria. Obras: Naked Testimonies, 1995; Breaking The Silence, 1996; Inkwells, 1997; Die Aromaforscherin, 1998; Flackernde Kerzen, 1999; 25 New Nigerian Poets, 2000; Aci Cikolata,Gunizi Yayincilik, 2003; y Nigerian Women Short Stories, 2005. Escritora en residencia en Suecia y Alemania, ha sido invitada a importantes encuentros de poesía en Europa, África y América. Por encima de cualquier consideración de género, su poesía se destaca en la contemporaneidad como una de las voces más destacadas de la nueva poesía africana. Su trabajo es una especie de mixtura cultural en la que aparecen los temas comunes de la poesía africana: la sabana, la fauna, los paisajes humanos y su entorno, la geografía del dolor -Gorée-, etc., y junto a tales elementos se dan otros pertenecientes a la poesía universal, de otras latitudes y culturas y que dan como resultado una singular mixtura de gran belleza y que posee una fuerza que nos seduce y nos integra a su palpitación poética. En sus poemas hallamos elementos que se dan como hierbas salvajes, y que apuestan a un manifestar más allá de lo simplemente poético y lírico hallando así imágenes de sabor acre, irónicas y dolorosas, itinerario del dolor. Poesía intimista con visos elegíacos, su obra se destaca nítidamente y deberá estar incluida en cualquier antología de poesía africana que se precie de ser integral. |
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Como el fuego devora la hierba,
la calle se traga mis pasos,
Conozco la bilis verde del hambriento.
la despreciativa arrogancia del sol,
ratas. He cenado sobre perros raquíticos,
Y a los pies de intrincados remanentes,
De muslos de pollo aborrecidos por exceso.
vadeando a través del laberinto de arroz,
son para chuparse los dedos.
danzando para aliviar su vergüenza, |
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(para Ogaga Ifowodo)
Cuando leí mis poemas,
Y yo dije, en esta tierra amamos con dolor
Tu libro se aflige en mi mesa.
A través del polvo, busco tu aroma,
Es por ello que el viento esparce tus palabras, |
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(En memoria de Durban)
¿Dónde hay una palabra para asir el borde de las aguas azules
¿Dónde hay una palabra para asir una mujer
¿Dónde hay una palabra para sofocar el fuego
Escúchate a ti mismo. |
Traducciones de Rafael Patiño Góez